domingo, 10 de enero de 2016

Burbujas entre neuronas.


Unos los llaman sentimientos, a mí me gusta llamarles burbujas. Quizás no entendáis el por qué, este es bien sencillo. Parece ser que cuando sentimos algo diferente nuestro cerebro es capaz de almacenar ese momento en forma de recuerdo, ya que cada recuerdo está forzosamente ligado a un sentimiento. No existe recuerdo sin sentimiento. Estos recuerdos los concibo a modo de burbujas porque muchas veces somos capaz de explotarlas, casi siempre cuando alguno de nuestros cinco sentidos puede percibir algún estímulo que tenga relación con este recuerdo-momento-sentimiento.

Así es, con nuestra vista explotamos burbujas gracias a las fotografías, lugares, personas u objetos. Al igual que el tacto al recordar texturas, con el gusto al saborear, el olfato por su parte nos transporta a aquellos lugares que deseamos si conseguimos cerrar los ojos y separar las moléculas de polvo en nuestros pulmones. Pero esta vez me gustaría decantarme por un sentido, el oído, este último no solo consigue explotar burbujas sino que consigue crearlas, transformarlas y decorarlas.

Lo cierto es que no sabría explicar el poder que tiene una canción, en definitiva la música en sí. A su vez, nos hace recordar a personas, momentos, lugares, experiencias, consigue crear nexos inseparables que nunca dejan de vivir en nuestras burbujas, ya que con solo escuchar tres notas de la melodía que algún día conformó una burbuja sin necesitar ningún miligramo de jabón es capaz de transportarnos a nuestros recuerdos. Muchas de las veces estos recuerdos no son de los más agradables, pero la música nos abre la puerta para que adentremos un poco más en ellos, consigamos reflexionar, relajarnos o bien excitarnos, para transformar ese recuerdo y hacernos fuertes ante este, consigue que lo decoremos de manera positiva, consigue que aprendamos de nuestras vivencias o bien consigue que nuestras memorias sigan vivas en busca de la felicidad, ya que si tenemos en mente buenos recuerdos con una canción esta nos incitará a revivirlos, a tratar de buscar situaciones semejantes.

Una terapia, una ventana hacia la expresión corporal, un arco hacia los sentimientos, un suspiro hacia lo más profundo de nuestro YO, creadora de sonrisas y lágrimas, profesora de gimnasia cerebral. Definitivamente, la música es la mamá abstracta que todos queremos , la que nos ayuda a entender un poco más cómo funcionan nuestras emociones, enseñándonos a crecer en un mundo paralelo, en el cual es tan importante saber gobernar lo tangible como las emociones más internas.

No lo digo yo, está comprobado que al escuchar música nuestro cerebro segrega unas sustancias que tienen relación con la felicidad. Al ser esto cierto, llego a la conclusión que nosotros mismos podemos producir felicidad. Cuando no tengamos música para pulsar el PLAY quizás ese botón que buscamos simplemente está en nuestro interior, debemos pulsarlo, porque en momentos como esos en los que no tenemos música tenemos que ser capaces de crearla, bien podemos cantar o mejor aún ser capaces de ser los patrones de nuestros recuerdos utilizando el sentido que me falta por nombrar, el sexto sentido.

La música nos guiará el camino hacía las directrices de nuestras emociones, para que en los peores momentos de nuestras vidas nos alejemos de las malas vibraciones y nos acerquemos a las buenas vibraciones que la melodía nos ofrece. Llegará un momento que, escuchando canciones o sin escucharlas, habremos aprendido que existen cualidades que no se pueden tocar pero ahí están, que aquello que no se ve también tiene un director de orquesta. Solo nuestro cerebro tiene la capacidad de decorar cada semiesfera de nuestras queridas burbujas.

En todos los sitios hay música, en cada golpe, en cada choque de manos, en cada gota de agua que viaja por el mar y cae en la lluvia, hasta en la hormiga que intenta escalar una montaña de tierra y empieza a deslizar sus piernas de alfiler dejando atrás pequeñas moléculas, también en el aire que se escapa de tu risa, sin olvidar cuando tragas un poco de saliva o cuando empiezas a rozar tus labios.

Para acabar, me gustaría rendir homenaje a todas aquellas personas que se dediquen o se hayan dedicado a la música, les envidio porque la mayoría de ellas saben gobernar al cien por cien su mundo interior. Gracias Bob Marley por convertir tus duras y críticas reflexiones en blandos y dulces algodones de azúcar. Gracias John Lennon por tus frases tan sabias. Gracias Fito por animar los días de lluvia y enseñarnos a vivir sin prisas. Gracias Adele por añadir parachoques a mi burbuja de amor. Gracias al Rock por haberme hecho vivir momentos tan intensos en el trabajo. Gracias a cada canción que me hizo llorar, ya que asentó mis sentimientos; también sonreír, ya que me recordó que las personas, los momentos y los sentimientos que seguimos recordando seguirán vivos en nuestra memoria aunque nuestra vista ya no los alcance. Gracias por haberme hecho bailar tanto, sacar mi lado más sensual y a la vez tan payaso. Gracias a la música por llenar mi cerebro de burbujas con tantos colores, sabores y tamaños.




Correo para cualquier sugerencia: lauranocete@gmail.com
Instagram: @laura_npellicer

'' Ella me enseñó a llorar y reír a la vez, ahora entendí que fui yo la que dirigía mis sentimientos con aquellas notas. ''

L.





ENGLISH

Someone call it feelings, I like to call it bubbles. Perhaps you don't understand why, this is simple. There seems that when we feel something different our brain is capable of storing the time as I recall, because each memory is necessarily linked to a feeling. There is no memory without emotion. These memories conceive how the bubble because we are often able to exploit, usually when one of our five senses can perceive a stimulus that it's relevant to this memory-time-feeling.

That's right, our view exploit bubbles through photographs, places, people or objects. As touch remembering textures, with taste behind savor, smell in turn takes us to places we want if we can close our eyes and separate molecules of dust in our lungs. But this time I would like decantarme a sense, the ear, the latter not only gets Bubble because it getting create, transform and decorate them.

The truth is that I couldn't explain the power of a song, ultimately the music itself. In turn, reminds us of people, times, places, experiences, manages to create inseparable connections that never cease to live in our bubbles, because just hearing three notes of the melody that someday formed a bubble without requiring any milligram Soap is capable of transporting us to our memories. Many times these memories aren't the nicest, but the music opens the door for walking a little more on them, get to reflect, relax or excite, to transform this memory and with this we become strong, it's makes decorate positively, get to learn from our experiences or get our memories remain alive in search of happiness, because if we have in mind fond memories with a song that will prompt us to revive, we would try to find similar situations.

A therapy, a window to the body language, a bow to the feelings, sigh into the depths of our self, creator of smiles and tears, cerebral gymnastic's teacher. Definitely, the music is the abstract mom that all want, which helps us understand a little more like our emotions, teaching us to grow in a parallel world, which is so important to know what tangible govern the innermost emotions work.

Not me, there's proven that listening to music our brain secretes substances that are related to happiness. This being true, I conclude that we ourselves can produce happiness. When we have music for pressing the PLAY perhaps that button we seek is just within us, we must press it, because in times like these where we haven't music we must be able to create it, we may well sing or even better be able to be patterns of our memories using the sense that I lack, the sixth sense.

The music will guide us the way to our emotions guidelines, so that in the worst moments of our lives we get away from the bad vibes and we get to the good vibrations that the melody offers. There will come a moment, listening to songs or not listen, we have learned that there are qualities that couldn't be touched but there, that what is not seen is also a conductor. Only our brain has the ability to decorate each hemisphere of our beloved bubbles.

Everywhere there is music in every shot, every clash of hands, every drop of water that travels by sea and falls in the rain, even in the ant trying to climb a mountain of earth and begins to slide his pin legs leaving small molecules, also in the air that escapes from your laughter or when you start rubbing your lips.

Finally, I would like to pay tribute to all whose are dedicated to music, envy them because most of them know how to govern one hundred percent his inner world. Thanks Bob Marley for converting your hard and critical reflections on soft and sweet cotton candy. Thanks John Lennon for your so wise phrases. Thank you Fito for encouraging rainy days and teach us to live without haste. Thanks Adele for adding bumpers on my love's bubble. Thank you Rock for making living me intense moments at work. Thank to every song that made me mourn, because it settled my feelings; also each song wich it produces me smiles, because it reminded me that people, moments and feelings that we still remember they will live in our memory even, though our view no longer reach. Thank you so much for making me dance, make me more sensual and yet so clown. Thanks to the music for filling my brain with a lot of bubbles with so many colors, flavors and sizes.




Mail to any suggestion: lauranocete@gmail.com
Instagram: @laura_npellicer

'' She taught me to mourn and laugh at once, now I understood that I was the one who led my feelings with those notes. ''

L.



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